jueves, 18 de noviembre de 2010

Afán de superación.

Cierra los ojos, deja la mente en blanco, siente como el frio viento acaricia tu piel y alborota el pelo, siente el frescor en los brazos, el calor en los pies, y sigue caminando ladera arriba. Una vez conquistas la cima, nada te para. Nada. Y te sientes mejor que nunca, por mucho que seas un pegote entre esas grandiosidades rocosas.


Grita, abre los bazos en cruz y déjate llevar con ese cosquilleo en el estomago, porque significa que eres diminuto en este gran planeta pero grandioso en ti mismo. Lo estas consiguiendo, estas llegando a las distintas cimas que hay a tu alrededor y eso te hace sentir grande, gigante, inmenso... Tal y como eres.


Gracias chicas por ese camino y esa confianza. Gracias por esa compañía durante la caminata y durante esos viernes a la salida del instituto. Seremos pequeñas en este gran mundo, pero yo sé que vosotras sois enormes, gigantes en mi corazón e inmensas en mi memoria.


Va dedicado a vosotras. Estas palabras marcan un principio en el camino que no olvidaré porque en el poco trayecto que llevamos de este camino habéis demostrado mucho más de lo que esperaba.

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