lunes, 22 de noviembre de 2010

Miles de millones de días.

Imagina que vas caminando por la calle, enfadada con el mundo por algo que te ha salido mal. Piensas y das vueltas una y otra vez, todo el tiempo a lo mismo, a tu mal día. Ves pasar a la gente a tu lado, algunos con prisa y otros tranquilamente, unos acompañados y el resto solos. Te fijas en que están, ¡sabes que están! pero no piensas en que ellos también tienen sus días buenos y sus días malos, ni que cada uno tiene su vida con sus altibajos. Pero dejemos de marear la perdiz, ahora mismo solo estás caminando y pensando en tu mal día.
Tras un rato caminando y dándole al run run aparece una persona de esas que pasaban por tu lado y se para frente a ti, y te dice: ''Deja de pensar en tu mal día y recuerda todos esos buenos días que tuviste.''  
Ahora piensa, si no tuvieses días malos,¿recordarías con tanta intensidad los buenos?¿Te sabrían igual de bien? Los malos días, al fin y al cabo, no son tan malos. Ayudan a los buenos días a ser mejores todavía. Añadiendo esto, pensemos en toda esa gente que caminaba a tu alrededor. Siendo que ellos tienen también malos días, los días buenos también los vivirán con mayor intensidad, por lo que se me permite decir que hay miles de millones de días buenos en los calendarios y miles de millones de suspiros flotando por el aire.
Si tienes un mal día recuerda que uno bueno está por llegar y que te sabrá muchísimo mejor que la miel.


No hay comentarios:

Publicar un comentario