viernes, 19 de noviembre de 2010

Date un respiro

Excursión el día 25 de Octubre de 2010 realizada por los alumnos de 2º de Bachillerato del IES Francisco Grande Covian.

El día 25 de Octubre, a las 8.30 de la mañana, los alumnos del IES Francisco Grande Covian nos disponíamos a esperar el autobús que nos llevaría a conocer la zona donde se encuentra el Moncayo. El frío y la lluvia no ayudaron a ver bien todo el contenido que el profesor Luis Barreiro quería mostrar, pero a nosotros nada nos para.
La primera parada fue en un área de servicio en Gallur, cercana al embalse La Loteta. Desde allí vimos las zonas que antiguamente cubría el río Ebro, de unos 11 Km. antiguamente y 500 m en la actualidad. Se podía contemplar como en el margen derecho el paisaje se muestra en terrazas y muelas, y en el margen izquierdo predomina un relieve tabular.
Durante esta parada sufrimos un pequeño percance con el autobús, y tuvimos que esperar una hora, con el cierzo de cara y el olor a granja que transportaba consigo.
Después de montar en nuestro nuevo autobús, nos dirigimos a nuestra segunda parada; las saladas endorreicas de Magallón, donde vimos la Laguna de Agón. Se encuentra en una zona esteparia y seca, donde antiguamente predominaba la coscoja, pero ahora solo hay matorrales aromáticos como tomillo y lavanda. Se llaman saladas endorreicas debido a que hubo una elevación del terreno y el agua se quedó encerrada. Actualmente, solo se aprecia una costra de sal, muy mala para la agricultura, debido a la falta de lluvias. Suena irónico lo de la falta de lluvias, debido a que a nosotros nos llovió, así que debió de ser el día especial.
De vuelta al bus comenzó a llover y nuestro profesor, Luis Barreiro empezó a comentarnos muy emocionado los glacis que estaban cerca y que no pudimos bajar a visitar debido a la falta de tiempo. Seguimos subiendo en el autobús, hasta que llegamos a un encinar a unos 745 m de altitud. Una vez situados en las alturas y entre encinas, nuestro profesor nos explico la diferencia entre umbría y solana; la solana es la zona de la montaña donde más da el sol, mientras que la umbría era la zona de la montaña donde menos sol daba, y donde se situaban las encinas.Tras bajar el terraplén, que además de empinado estaba mojado porque no dejó de llover, nos dirigimos de nuevo al autobús.
 La siguiente parada estaba planeada para que fuera en el mirador de Añón, pero debido a la lluvia y el viento seguimos nuestro camino hacia el centro de interpretación de Agramonte para contemplar el hayedo que se encuentra en el Parque Natural del Moncayo. El hayedo se situaba a 1.100 m de altitud aproximadamente, y se encontraba en la zona de umbría. El hayedo se trata de un bosque residual que lucha con los suelos pedregosos en los que hinca sus raíces. En este bosque crecen musgos, madreselvas y helechos.

Tras deleitarnos con el olor y la vistosidad de hayedo, y mojarnos un poquitín, nos dirigimos de nuevo al mirador de Añón para hacer la última parada, geográficamente hablando. Durante el trayecto, pasamos por un bosque marcescente, en que predominaban el quejigo y el rebollo. Estos árboles no pierden la hoja durante el invierno, pero cuando empiezan a salir los nuevos brotes se deshacen de las hojas secas. También podíamos contemplar abedules, a los cuales ‘les gusta tener los pies mojados’ ya que necesitan mucha humedad para sobrevivir.
Llegó la hora de bajar en el mirador de Añón, a 990 m de altura. Desde el se podía contemplar un paisaje que consistía en rocas areniscas y silíceas  de la era primaria. Se podían contemplan desde el la muela de Borja y las terrazas que produjo el Ebro en su juventud, cuando media 11 Km. de anchura. Debido al viento y la lluvia no permanecimos mucho tiempo allí, subimos al autobús y nos dirigimos al Monasterio de Veruela, donde comimos y una guía nos enseño el monasterio y nos contó como fue la vida allí, que costumbres tenían los monjes y las obras de arte que allí duermen.
             
         A las 5 de la tarde, Luis Barreiro y José Antonio Castillo nos recogieron en el autobús y emprendimos nuestro viaje de regreso a casa. Estábamos todos tan cansados que caímos rendidos, y a las 6.30, cada mochuelo marchó a su olivo para descansar y prepararse al día siguiente para una nueva aventura en clase.


2 comentarios: